Concentran 6 estados la mitad de ejecuciones

Chihuahua (con más de mil ejecutados), Sinaloa (950), Baja California (720), Guerrero (460), Sonora (250) y el Estado de México (con casi 300 ejecutados) son las entidades que se convirtieron en “narcocementerios”, al registrar poco más de la mitad de las más de 5 mil 600 ejecuciones documentadas en 2008, donde los ajustes de cuentas fueron comunes en lugares públicos, discotecas, bares, fiestas de niños y gasolineras.

Destaca el caso del Estado de México, especialmente el llamado “Corredor Oriente” conformado por los municipios de Valle de Chalco, Nezahualcóyotl, Amecameca, Ecatepec, Chimalhuacán, Ixtapaluca y Toluca, que hasta hace algunos años era utilizado por el narcotráfico para el trasiego de droga y se convirtió en tierra de nadie y narcocementerio debido a la disputa entre dos de las más sanguinarias organizaciones delictivas: “La Familia Michoacana” y “Los Zetas”.

Pero no es la excepción, ya que en municipios como Creel, Chihuahua; Morelia, Michoacán; Tijuana, Baja California; Novolato y Culiacán, Sinaloa, así como La Marquesa, en Toluca, sus habitantes quedaron marcados por el miedo y la zozobra cuando comandos armados acribillaron a personas “aparentemente” no relacionadas con el narcotráfico y el crimen organizado, siendo los 25 ejecutados y decapitados en La Marquesa el capítulo más sangriento. Pese a que en Yucatán fueron ejecutadas 12 personas en un solo acto, la entidad terminó el año como la menos insegura del país. A principios de 2007, “La Familia Michoacana” y “Los Zetas” llegaron a la entidad mexiquense para instalar sus centros de operaciones y perpetrar secuestros, ejecuciones y extorsiones, logrando tejer una red de corrupción entre elementos y mandos policíacos. En estos municipios y ciudades el crimen organizado se da el lujo de ejecutar a 24 personas juntas o conformar bandas de más de 20 sicarios dedicados al secuestro. Tan sólo en lo que va del año, en el Estado de México se han reportado más de 300 ejecuciones, de las cuales 50 fueron en contra de policías, comandantes y directores de Seguridad Pública.

El diagnóstico de organizaciones no gubernamentales pone al Estado de México y al Distrito Federal como las entidades más inseguras del país, aunque el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieta, se justifica argumentando que todos en los estados del país se manifiesta cualquier tipo de expresión de inseguridad; lo importante, dice, “es enfrentarla con toda la decisión”.

Las expresiones más violentas provenientes de estas organizaciones alcanzaron su punto máximo en el 2008, cuando el 19 de agosto en La Marquesa aparecieron los cuerpos de 24 personas provenientes de otros estados. Entre la última semana de octubre y los primeros días de noviembre, estos grupos antagónicos extendieron su disputa a los municipios de Coyotepec, Isidro Fabela, Cuautitlán Izcalli, Tultitlán, Tlalnepantla y Zumpango, ejecutando policías y comandantes pese a la presencia militar. El miedo y la zozobra de los habitantes de esta región crecieron luego de las ejecuciones del director de Seguridad Pública de Ixtapan de la Sal, Salvador Vergara, y del comandante de Coacalco, Manuel Roberto Bermúdez -quien primero fue levantado-, así como de narcomenudistas que no cumplieron.

En el Estado de México, autoridades federales y mexiquenses han reportado un incremento de la violencia en los municipios de Tlataya, Tejupilco, Valle de Bravo, Amatepec, Ixtapan de la Sal y Luvianos, atribuido a “Los Zetas o a “La Familia”. De hecho, los municipios reportan que varios alcaldes han recibido amenazas de muerte, como es el caso del presidente municipal del Ixtapaluca, Mario Moreno Conrado, quien reconoce que tanto él como otros funcionarios del Ayuntamiento han sido amenazados por presuntos narcotraficantes. Situación similar a la del alcalde de Amecameca, Juan Manuel Guerrero Gutiérrez, quien en entrevista posterior a la muerte del alcalde de Ixtapan de la Sal, en octubre pasado, dijo que ha recibido amenazas de muerte a través de documentos donde le advierten que “le baje” o ya no verá a su esposa e hijos.

Por su cercanía con Morelos, Amecameca se ha convertido en una zona importante para estos grupos, pues por ahí entra la droga que se distribuye en municipios circunvecinos. El edil de Texcoco, Constanzo de la Vega Membrillo, también ha sido presa de advertencias del narcotráfico, además de tres integrantes del Cabildo de Chimalhuacán, que recibieron amenazas. Por su parte, el edil de Neza, Víctor Manuel Bautista López, afirmó que el Ayuntamiento como institución ha recibido amenazas de las bandas que actúan en la entidad. Con una coordinación impecable y una violencia desmedida, “La Familia” se caracteriza por los narcomensajes que deja en sus víctimas, y “Los Zetas” por descabezar y desmembrar a sus enemigos. A través de los narcomensajes que deja en sus víctimas, “La Familia Michoacana” intenta intimidar a las autoridades y a bandas rivales como “Los Zetas”. No obstante, ha encontrado férrea resistencia del enemigo para dejar esta plaza, por donde se estima que pasan los mayores cargamentos de droga de norte a sur y viceversa, y en donde los cinturones de miseria son caldo de cultivo para los narcotraficantes. Estimaciones de procuradurías estatales y federales indican que el número de ejecuciones está por arriba de las 300, con el sello característico del narcotráfico.

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